Salud se une a la conmemoración del Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido

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La delegada territorial de Salud y Familias en Jaén, Trinidad Rus, se sumó ayer a la conmemoración del Día Nacional del Daño Cerebral Adquirido, y destacó la “inmensa labor que realiza la Asociación de Daño Cerebral Adquirido de Jaén, ADACEA”.

ADACEA, que nació como colectivo en 2005 con el objetivo de fomentar la mejora de la calidad de vida y bienestar de los pacientes afectados por daño cerebral adquirido y sus familiares, desarrolla su labor para afrontar con más y mejores recursos los cambios que han sufrido sus vidas, así como aumentar el conocimiento de esta patología entre la población a través de actividades divulgativas, formativas y educativas.

Rus ha manifestado que, en estos días, “es preciso visibilizar a estas personas y a sus familiares; también sus inquietudes, sus necesidades, sus problemas, especialmente sensible en estos momentos frente a la pandemia por Covid-19”. Junto a ello, ha destacado “el compromiso en seguir trabajando para lograr la mejor atención social y sanitaria para ellas”.

El daño cerebral adquirido puede originarse por distintas causas: tumores, lesiones vasculares, enfermedades infecciosas, aunque la más frecuente es la de origen traumático. El traumatismo cráneo encefálico es uno de los principales problemas de salud en los países desarrollados, tanto por la mortalidad que ocasiona como por las importantes secuelas que provoca en las personas afectadas, generalmente muy jóvenes.

Los ictus, también llamados accidentes cerebrovasculares (ACVs), se producen por la interrupción repentina del flujo sanguíneo en una zona del cerebro. El 44% de las personas que sobreviven a un ictus desarrollan discapacidad grave por el daño resultante.

Según las áreas de rehabilitación que las trabajan, las secuelas del daño cerebral pueden clasificarse en siete grandes áreas: nivel de alerta, control motor, recepción de información, comunicación, cognición, emociones y actividades de la vida diaria.

Dichas secuelas pueden ir desde la discapacidad cognitiva y funcional hasta trastornos a nivel sensorial, del movimiento, de la marcha (tetraplejías y hemiplejías), de la sensibilidad, de la deglución, de la coordinación motora o del tono muscular, entre otras. Los datos reflejan que en el conjunto de Andalucía hay alrededor de 21.700 personas afectadas de daños cerebral.

Día del Daño Cerebral Adquirido

El día 26 de octubre tiene lugar cada año, el Día del Daño Cerebral Adquirido, 11.000 familias y 43 entidades que conforman el movimiento Español de Daño Cerebral unen sus voces al unísono, para denunciar, que casi medio millón de personas siguen teniendo unas condiciones de vida insostenibles.
El Daño cerebral Adquirido irrumpe en la vida de la persona de forma brusca situándola en un contexto que nada se parece al anterior a la lesión, enfrentándose a la reconstrucción de un proyecto vital desde una nueva realidad y con una discapacidad.

En Andalucía hay más de 80.000 personas con DCA y en la provincia de Jaén, se estima, que hay alrededor de 6.000, siendo cifras impactantes que no concuerdan con la invisibilidad que presenta el colectivo.
El año 2020 está siendo un año particularmente duro, la pandemia provocada por La covid-19 ha provocado un impacto en la entidad a nivel social, sanitario y económico dando lugar a la aparición de nuevas necesidades que se suman a las que ya había y en un contexto sin precedentes.
– Personas que han sufrido un Ictus y por miedo al contagio no han acudido a urgencias, dando lugar a una bolsa de personas que presentarán secuelas graves.
– Retrasos y cancelaciones en citas con los especialistas.
– Retrocesos en los procesos de rehabilitación e inclusión social.
– Aumento en la sobrecarga y el estrés de las familias, sobre todo en las personas
cuidadoras principales.
– Secuelas neurológicas por COVID-19, convirtiéndose en una causa de Daño Cerebral.
– Impacto económico en las familias y la entidad.
Por ello, ahora más que nunca, necesitan el apoyo de los agentes sociales de Jaén y provincia considerando fundamental:
– La coordinación con los agentes sanitarios y sociales para asegurar la continuidad en la atención a personas con DCA tras el alta.
– La creación de la categoría diagnóstica complementaria de “Daño Cerebral”, aplicable en el momento del alta hospitalaria.
– Que se incluya a la familia como parte beneficiaria del proceso de atención, y no sólo como parte colaboradora, con el objetivo de que ésta también reciba la información, formación y apoyo psicológico que se precisa durante todo el proceso.
– Que en los planes de atención sociales y sanitarios se contemplen las necesidades específicas de las personas con Daño Cerebral con mayor vulnerabilidad, como son las personas con daño cerebral severo, los menores con Daño Cerebral y las personas con alteraciones graves de la conducta; así como de sus familias.