Un experto detalla las oportunidades que ofrecen las declaraciones de Patrimonio Mundial para paisajes culturales agrarios

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PATRIMONIO MUNDIAL

Bartomeu Deya, miembro del Comité de Paisajes Culturales de ICOMOS, ha participado en una conferencia organizada por el Instituto de Estudios Giennenses de la Diputación.

El Aula de Cultura ha acogido esta tarde la celebración de una conferencia titulada ‘Patrimonio Mundial y paisaje cultural agrario. La Serra Tramuntana, oportunidades y desafíos’, que ha organizado el Instituto de Estudios Giennenses (IEG) de la Diputación. Bartomeu Deya –miembro del Comité de Paisajes Culturales de ICOMOS, del Comité de Expertos, ex director del Consorcio Serra Tramuntana y propietario de olivares tradicionales en esta zona– ha sido el principal ponente de este encuentro en el que se han detallado algunos de los beneficios que tienen a su alcance los paisajes agrarios que consiguen la declaración como Patrimonio Mundial de la Unesco.

La vicepresidenta segunda y diputada de Economía, Hacienda, Asistencia a Municipios y Recursos Humanos, Pilar Parra, y la diputada de Medio Ambiente y Cambio Climático, Isabel Uceda, han asistido a esta charla en la que Bartomeu Deya ha recordado que el Paisaje Cultural de la Serra de Tramuntana fue inscrito como Patrimonio Mundial en el año 2011, una declaración que a su juicio supone “una oportunidad para los productos que se generan en estos territorios dado que refuerzan su imagen y ayudan a su venta, contribuyendo así a mejorar el precio que se paga por ellos”.

En este sentido, ha subrayado que “este reconocimiento como Patrimonio Mundial es un escudo extra, dado que a la calidad que ya se le supone a productos como el aceite de oliva se añade esta imagen que en teoría atraerá aún más al mercado”, de ahí que se haya manifestado “a favor de llevar a buen puerto la candidatura de Paisajes del Olivar porque estoy convencido de que será favorable para todos”.

En este evento, además de Bartomeu Deya, también han tomado parte José Domingo Sánchez, catedrático de la Universidad de Jaén del Área de Análisis Geográfico Regional y miembro de la Sección de Estudios Rurales del IEG; y Ramón Arrom y Juan Deya, responsables de UPA y Asaja en las Islas Baleares. En su intervención, José Domingo Sánchez se ha mostrado también partidario de continuar con esta iniciativa, a la que ve como “una gran oportunidad para añadir soluciones de cara a facilitar el futuro del olivar tradicional”.

Por su parte, Ramón Arrom, de UPA, ha hecho una radiografía de los cultivos agrarios en la Serra Tramuntana desde que consiguió esta declaración hace más de una década hasta ahora. En este tiempo, ha incidido en que “no se ha producido un descenso en las hectáreas agrarias y sí se ha incrementado por ejemplo el regadío”.

En esta línea, Juan Deya, de Asaja, ha valorado esta experiencia como “muy buena”, entre otras cosas porque “se han conseguido pequeñas ayudas para recuperar olivares abandonados” y también porque “contamos con una marca que es referente y que ha sido muy positiva”, por lo que ha “animado a la candidatura de los Paisajes del Olivar a seguir adelante” en su objetivo de lograr la declaración de Patrimonio Mundial.