El XXV Festival de Teatro de Cazorla en el que colabora la Diputación ofrecerá 9 espectáculos de octubre a diciembre

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Esta muestra, que arrancará este viernes con la representación de la obra “Alfonsina, la muerte y el mar” en el teatro de La Merced, premiará este año la danza de Sol Picó.

La vigésimo quinta edición del Festival Internacional de Teatro de Cazorla arrancará este viernes 15 de octubre en el teatro de La Merced, y hasta el mes de diciembre ofrecerá un total de nueve representaciones para todos los públicos. La Diputación de Jaén colabora en este programa cultural que ha sido presentado por el diputado de Promoción y Turismo, Francisco Javier Lozano, el alcalde de Cazorla, Antonio José Rodríguez, y el director de este evento, Mario Olivares. Esta muestra teatral dará comienzo con la presentación de la obra “Alfonsina, la muerte y el mar” de mano de la compañía “Almantwins Productions” y finalizará el próximo 4 de diciembre con la entrega del Premio Ciudad de Cazorla de Teatro a la coreógrafa y bailarina de danza contemporánea Sol Picó.

“Este festival internacional, que ya ha comenzado con una actividad previa en la que se está ofreciendo una exposición de títeres, supone un marco único para la promoción de un destino de calidad y un incentivo para visitar uno de los motores turísticos de la provincia, como es el Parque Natural de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas”, ha subrayado el diputado, quien además ha destacado el carácter familiar de este certamen, “que ayuda a que el turismo de familia se acerque a esta zona”.

La programación contempla este año nueve espectáculos, tres de ellos dirigidos al público infantil dentro del ciclo “Teatrino” y, como ha añadido Mario Olivares, “incluye un contenido variado, con obras para todos los públicos y tocando todos los palos artísticos”. Tras el arranque del día 15, el festival continuará el 22 de octubre con la danza de Chevi Muraday y su espectáculo “Le Plancher”. El 5 de noviembre volverá el teatro dramático con “La pasión de Yerma”, protagonizada por María León. El thriller “La máquina de Turing” se representará el 20 de noviembre y el 26 del mismo mes regresará a Cazorla el teatro del absurdo de La Zaranda, que presentará “La batalla de los ausentes”, último pase antes del cierre con “Malditas plumas”, montaje de Sol Picó “que es merecedora del premio de este año por ser una de las grandes coreógrafas de la danza contemporánea en el panorama actual”, según ha destacado el director de este certamen teatral.

Además de la programación de sala, esta 25 edición del festival vuelve a contar con el ciclo infantil “Teatrino”, que regresa a Cazorla como uno de los pilares fundamentales de este evento ya que, como ha resaltado el alcalde de la localidad, “es una importante fuente para crear generaciones de aficionados y consigue que, después de 25 años, los niños que veían Teatrino en el año 2000 hoy son los adultos que están demandando el teatro de sala”. Este programa comienza el día 10 de noviembre con el musical “El flautista de Hamelin”.

El 18 de noviembre actuará El espejo negro con su nuevo espectáculo “Cris, pequeña valiente”, que ha sido premio Fetén al Mejor Espectáculo en la Feria de Teatro Infatil de Gijón en 2021 y la semana pasada recibía el premio del jurado en la Feria de Teatro de Palma del Río. Por último, el día 23 finalizará este ciclo con “Acróbata & Arlequín”, una obra de teatro basada en la historia y en la vida de Pablo Ruiz Picasso, que tiene innumerables premios”, ha detallado Mario Olivares.

En esta edición no se podrá sacar el teatro a la calle debido a la incertidumbre que generaba la pandemia de Covid-19 en el momento de cerrar la programación, pero Antonio José Rodríguez ha apuntado la gran acogida “que han tenido los abonos en el teatro de sala, que además ha podido ampliar el aforo inicialmente programado y que ha conseguido que este año en apenas tres horas se hayan vendido el 80% de los abonos puestos a la venta. La noticia no puede ser más esperanzadora, porque todo este esfuerzo va a tener un gran tirón en la gente”. Todo esto demuestra, como ha concluido Mario Olivares, que “Cazorla tenía muchas ganas de teatro y de que todo volviese a la normalidad”