VIRGEN DE LA CAPILLA
Un año más, Jaén ha renovado su fidelidad a la Virgen de la Capilla, rememorando el descenso glorioso de la Madre de Dios a la ciudad en la noche del 10 al 11 de junio de 1430. La Basílica Santuario de San Ildefonso acogió la tradicional Misa Votiva de Cabildos, el catedral y el municipal, en el día grande de Jaén.
Desde la Catedral partían en cortejo los canónigos, con el obispo emérito, Don Ramón y el Deán de las Catedrales, D. Francisco Juan Martínez Rojas, acompañados del acalde de Jaén, D. Julio Millán y otros miembros de la Corporación Municipal, en dirección a la Basílica de San Ildefonso, donde según cuenta la tradición, detuvo sus pasos la Madre de Dios en la bendita noche de El Descenso.
La Eucaristía estuvo presidida por el Obispo emérito de Jaén, Monseñor Don Ramón del Hoyo López, quien volvió presidir esta celebración once años después de haberlo hecho por última vez como Obispo diocesano, en 2015. El motivo, la ausencia del Obispo de Jaén, Mons. Sebastián Chico Martínez, que estos días acompaña a Su Santidad el Papa en su viaje apostólico por España.
Junto al Obispo emérito concelebraron numerosos sacerdotes diocesanos y miembros del Cabildo Catedral. Asistieron también representantes de la Corporación Municipal, así como otras autoridades civiles y militares de la provincia.
El Orfeón Santo Reino acompañó con sus voces la celebración eucarística

Como es tradición, antes del inicio de la celebración fue leído el relato del Descenso de la Virgen, recogido por el entonces vicario general y provisor del Obispado, D. Juan Rodríguez de Villalpando, documento que conserva el testimonio de aquellos vecinos que afirmaron haber contemplado el cortejo celestial que acompañaba a una mujer resplandeciente con un niño en brazos por las calles del arrabal de San Ildefonso.
Las lecturas estuvieron participadas por miembros de la Cofradía de Nuestra Señora de la Capilla, mientras que el Evangelio fue proclamado por el diácono permanente, D. Manuel Rico.
Una ciudad bajo el amparo de su patrona
Al inicio de su homilía, Don Ramón del Hoyo agradeció al Obispo diocesano la confianza depositada en él para presidir esta celebración tan querida para los jiennenses. Transmitió, asimismo, el saludo y la cercanía espiritual de Don Sebastián Chico Martínez desde su viaje junto al Santo Padre.
El Obispo emérito evocó con emoción los años compartidos junto al pueblo de Jaén y subrayó el significado especial de esta jornada, en la que la ciudad vuelve su mirada a la Virgen de la Capilla para encomendarle sus necesidades y proyectos de futuro. «Pedimos la intercesión de su Patrona Mayor por todos sus habitantes, comenzando por quienes dirigen actualmente sus destinos, nuestras autoridades, y por todos los vecinos de esta querida ciudad», afirmó.

Mons. Del Hoyo López destacó, también, la importancia de las creencias religiosas y de las tradiciones cristianas en la construcción de la sociedad. Recordó que la fe sigue siendo para muchas personas fuente de esperanza, fortaleza y sentido de vida, capaz de impulsar el servicio a los demás y el compromiso con el bien común.
Durante su predicación, el Obispo emérito invitó a los fieles a contemplar la figura de María como Madre de Dios, una de las verdades centrales de la fe cristiana. La presentó como la mujer humilde que respondió con generosidad al plan de Dios y que hoy, glorificada junto a su Hijo, continúa intercediendo por todos sus hijos.
Recordando las palabras del Magníficat y los textos proclamados durante la celebración, destacó la estrecha unión entre Jesucristo y su Madre, fundamento de la devoción que el pueblo cristiano le profesa a lo largo de los siglos.
Asimismo, evocó la imagen bíblica de la mujer vestida de sol descrita en el libro del Apocalipsis, figura que la tradición cristiana ha identificado con María, exaltada por Dios por su fidelidad y obediencia.
En la parte final de la homilía, Mons. Del Hoyo dirigió una oración confiada a la Virgen de la Capilla, poniendo bajo su amparo a los pobres, los ancianos que viven en soledad, los enfermos, quienes sufren cualquier tipo de exclusión y todos aquellos que atraviesan momentos de dificultad.
Tomando unas palabras de la reciente encíclica del Papa León XIV, Magnifica humanitas, animó a los fieles a convertirse en «tejedores de esperanza» en medio de la sociedad, compartiendo lo que son y lo que tienen para hacer presente el Reino de Dios.
Concluyó encomendando a toda la ciudad de Jaén a la protección de su Patrona Mayor y pidiendo que la Virgen acompañe los pasos de sus hijos para que puedan ser testigos «de la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios».
El rector de la Basílica y párroco de San Ildefonso, D. Carmelo Zamora, en el acción de gracias posterior a la comunión, tomó la palabra para leer un texto remitido por el Prelado del Santo Reino desde Canarias, en el que se unía espiritualmente con los jiennenses en este día grande. “No puedo estar físicamente con vosotros porque me encuentro acompañando al Papa León XIV en su visita a España, hoy ya en su última etapa en Canarias, como obispo jienense y representando a nuestra querida Diócesis del Santo Reino. Está siendo una experiencia intensa de fe, de comunión eclesial, junto a Pedro, y de llamada al testimonio del amor de Cristo. Desde aquí llevo muy presente a Jaén, a nuestra diócesis y, de un modo especial en este día, a la Virgen de la Capilla y a todos sus hijos”, expresó Don Sebastián por boca de D. Carmelo Zamora.
Y añadió, “La Virgen de la Capilla, cuya fiesta celebramos hoy, está unida de manera muy profunda al alma creyente de Jaén. La tradición del descenso de la Virgen en la noche del 10 al 11 de junio de 1430, su patronazgo sobre la ciudad y la celebración votiva de los Cabildos expresan una historia de fe que no es solo recuerdo del pasado, sino compromiso vivo para el presente, enriquecido de manera especial en estos días por la visita, el testimonio y las palabras que nos está regalando el Santo Padre a todos los españoles”.
Para finalizar, evocó, “Que María Santísima de la Capilla nos ayude a vivir con fidelidad nuestra vocación cristiana; que cuide a nuestra ciudad, a sus familias, a sus mayores, a sus jóvenes, a los enfermos y a quienes más sufren; y que nos enseñe a ser una Iglesia que mira a Cristo, permanece unida y sale al encuentro de todos con esperanza”.
La celebración concluyó en un clima de profunda devoción mariana, renovando un año más el vínculo secular entre Jaén y la Virgen de la Capilla, Patrona y Alcaldesa Mayor de la ciudad.



















