Jaén inaugura el monumento al Cofrade

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MONUMENTO
Una obra del imaginero Antonio Dubé Herdugo que ha sido bendecido el 20 de septiembre de 2025 y que está ubicada en la Plaza Cervantes de la ciudad de Jaén.
En un lado es presentado al cofrade con la vestimenta del hábito penitencial o túnica de nazareno, formando parte del cortejo de una cofradía durante su procesionar en Semana Santa acompañando a sus sagrados titulares. Se muestra con una túnica de corte clásico, no siendo identificativo de ninguna hermandad en concreto. Porta en su mano derecha un cirio con la llama encendida, transmitiendo con ello la idea de que las hermandades se encuentran muy vivas en la actualidad.
En su brazo izquierdo sostiene a un niño vestido de monaguillo, con túnica y esclavina. Esta estampa es originada por el cansancio del monaguillo, debido a su corta edad, cuando ya el recorrido de la procesión de su hermandad se le hace largo. Es el padre o madre quien lo coge en brazos para que le acompañe hasta la finalización de la procesión. Viene a refrendar la idea del legado familiar que supone la vida de hermandad y la celebración de nuestras tradiciones, y como ya desde pequeños
comenzamos a ser partícipes de las mismas. El niño porta en su mano una pequeña canasta con caramelos, haciendo de este modo un guiño a los recuerdos que los cofrades guardamos de esos años de niñez, de participar en las procesiones y repartir estos caramelos a quien los pidiera o de la ilusión que suponía el ver a los primeros monaguillos en las cofradías para poder pedírselos.
En el otro lado aparece una mujer con traje clásico “de mantilla”, indumentaria tradicional de tanto arraigo en Andalucía, portando un cirio en su mano izquierda y equilibrando así la simetría del conjunto escultórico. Esta vestimenta de carácter costumbrista se considera como atuendo de gala para grandes acontecimientos y en este ámbito concreto de las hermandades y cofradías para grandes celebraciones litúrgicas de índole excepcional o para el acompañamiento a los titulares en las procesiones.
Como último elemento descriptivo aparece en el suelo un costal, acompañado de la tradicional faja, representando a los costaleros que portan a sus titulares en el procesionar de las cofradías. Ellos son un elemento fundamental en la idiosincrasia de nuestras expresiones religiosas y culturales en el discurrir de una procesión en el sur de España.