Se da nombre a una calle y se descubre un monolito frente al Museo Íbero en homenaje a Pilar Palazón

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Una placa, frente a la entrada principal del espacio museístico y un pilar estela, elaborado con piedra de las canteras de Porcuna y en la que el nombre de Pilar Palazón aparece con caracteres íberos, conectan para siempre el edificio y la memoria colectiva de la ciudad con una de sus “madres”.

El Ayuntamiento, junto a la Diputación, la Universidad de Jaén y la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía se ha sumado a los actos con los que la ciudad de Jaén rinde homenaje a una de sus más ilustres hijas, Pilar Palazón, en el primer aniversario de su fallecimiento; una ocasión para recordar y reivindicar su labor de defensa y difusión del patrimonio cultural giennense.

El primero de los reconocimientos ha sido el impulsado por la Administración local de la capital: un monumento en su memoria y una placa conmemorativa de la calle ‘Pilar Palazón’ junto al Museo Ibero de Jaén, un equipamiento cultural y divulgativo que es la máxima expresión de la lucha sin descanso que protagonizó esta jiennense para mostrar al mundo el rico legado que la civilización a la que está dedicada este espacio dejó en Jaén. Por ello, durante su intervención, el alcalde Julio Millán, no ha dudado en definir este museo como “uno de los grandes anhelos y también uno de los grandes desvelos” de Palazón. Y, con este espíritu de exigencia de lo mejor para su tierra, que tanto la caracterizó, el máximo responsable municipal no ha desaprovechado la ocasión para recordar que es preciso trabajar “para la puesta en valor para la gente del espacio que aún queda por ocupar junto a  este edificio, como en el contenido, con un empuje a los fondos de este museo por parte de las administraciones competentes”.

Millán ha dejado claro, durante el reconocimiento público, se da cumplimiento “al mandato popular y democrático, aprobado por  el Pleno del Ayuntamiento de esta ciudad que tanto quería, de que esta calle que mira al museo íbero, pequeñita, pero muy simbólica,  lleve tu nombre” y también, ha expresado, se atienden “los mandatos del corazón”, con un monolito que la recuerda, “frente a tu museo”. Pero, a pesar de su importancia, los esfuerzos de Palazón por este espacio museístico no han sido más que una parte de su contribución a la sociedad jiennense, tal y como ha hecho constar Millán. Para que quede patente, el regidor ha repasado otros hitos de la vida de Palazón, como “símbolo del periodo democrático”, como primera concejala de la ciudad, responsable la Universidad Popular, la adquisición de un grabado de Picasso, con unos fondos aportados por la ciudadanía mediante suscripción, o el reconocimiento de la figura de Manuel Ángeles Ortíz como hijo predilecto de Jaén y reconociendo así a un artista de la Generación del 27 que dio a nuestra tierra una proyección internacional. Por ello,  “con la satisfacción los logros conseguidos, con lucha y esfuerzo” por esta jiennense, el regidor ha asegurado: “Tenemos aún mucho que hacer aquí, hay un trabajo que nos indicaste, que nos trazaste, que en tu memoria y en justicia con esta tierra tenemos que completar”.

Millán ha explicado que, con este afán de reconocimiento, el Ayuntamiento da cumplimiento al acuerdo plenario que renombra un tramo de la calle Obispo Estúñiga para bautizarlo como Pilar Palazón. No es una vía cualquiera, ya que se trata de una arteria que conecta el Paseo de la Estación con confluencia de la Calle Cristo Rey, es decir, el acceso a la fachada del Museo y por tanto es la entrada principal al mismo, que, con una placa queda vinculada para siempre a la memoria de una de las madres de este centro cultural. Además, para crear un diálogo entre la placa y la figura de Pilar Palazón, siempre presente en el Museo Íbero, se erige desde hoy en su memoria un pilar-estela, obra Luis Emilio Vallejo, escultor de Porcuna, que fue amigo de la homenajeada, que ha recreado un monumento funerario íbero, inspirado en el pilar-estela de Puente Tablas, dedicado a esta “gran dama de esta cultura” que ha sido fabricado, precisamente, con piedras de las canteras de la antigua Ipolca, donde se encuentra uno de los más importantes conjuntos íberos, el de Cerillo Blanco. La pieza, creada con una roca de más de una tonelada, compendia un paisaje estrellado, en el que está escrito el nombre de Pilar Palazón, con caracteres que recuerdan a los íberos, sobre una naturaleza que se eleva.

En nombre de la familia de la homenajeada ha tomado la palabra Javier Nogales Palazón, sobrino de Pilar Palazón, que ha agradecido al alcalde y al resto de la Corporación Municipal este acto de reconocimiento. “Mi tía Pilar luchó siempre por dar visibilidad al patrimonio de Jaén, convencida de que su puesta en valor nos daría una sociedad más próspera. En sus muchos viajes, siempre tuvo en mente la singularidad del patrimonio de Jaén. Fue una ciudadana ejemplar que ahora tiene una calle en su Jaén querido”, ha dicho.