MEDIOAMBIENTE
La Sociedad Ibérica para el Estudio y Conservación de los Ecosistemas (SIECE), a través del proyecto Humedales de Jaén, pone de relieve la delicada situación que atraviesa la Laguna Grande de Baeza tras su incorporación a la Lista Roja de Hispania Nostra. Esta inclusión refleja el deterioro que sufre uno de los humedales históricos más importantes de la provincia de Jaén, actualmente completamente seco después de interrumpirse el aporte de agua procedente del histórico canal que durante siglos alimentó este enclave.
La Laguna Grande posee un extraordinario valor ecológico y paisajístico. Está declarada Paraje Natural y forma parte de la lista de Humedales de Importancia Internacional del Convenio Ramsar, reconocimientos que destacan su relevancia para la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas acuáticos mediterráneos.
La historia de este humedal está estrechamente ligada a la gestión tradicional del agua. Desde el siglo XVI, la Compañía de Jesús aprovechó la cubeta natural para almacenar agua destinada al riego de la Hacienda La Laguna. Para ello construyó un canal que conducía el agua desde el río Torres, constituyendo una destacada obra de ingeniería hidráulica para la época.
Tras las desamortizaciones del siglo XIX, la propiedad pasó al Marqués de Viana, quien impulsó una importante modernización de la finca gracias a la labor del ingeniero polaco Tomasz Franciszek Bartmański. Entre las actuaciones realizadas destacaron la consolidación del canal, la construcción de un muro perimetral para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua y la plantación de aproximadamente 100.000 olivos, convirtiendo la laguna en un elemento fundamental para el desarrollo agrícola de la explotación.
Durante gran parte del siglo XX el humedal mantuvo un funcionamiento relativamente estable. Sin embargo, el progresivo abandono de las infraestructuras hidráulicas favoreció la entrada de sedimentos transportados por el canal del río Torres durante los episodios de lluvias intensas. Este proceso fue colmatando parcialmente la cubeta y permitió la expansión de la vegetación palustre, arbustiva y arbórea, incrementando notablemente la diversidad biológica del espacio. Precisamente esta evolución natural fue uno de los factores que motivó su declaración como Paraje Natural en 1989.
La protección otorgada en ese momento incluyó también a la cercana Laguna Chica, aunque esta nunca llegó a considerarse como un humedal. Como consecuencia de esa interpretación, a comienzos de la década de 1990 se proyectó la instalación de un camping sobre su cubeta. El complejo nunca llegó a entrar en funcionamiento, ya que las abundantes precipitaciones registradas durante los ciclos hidrológicos de 1995-1996 y 1996-1997 inundaron completamente el recinto. Aún hoy permanecen dispersos algunos árboles plantados para aquella instalación, como testimonio de una actuación que puso de manifiesto la importancia de respetar la dinámica natural de estos espacios.
Posteriormente, la adquisición de la finca por una comunidad de regantes supuso un nuevo cambio en la gestión de la Laguna Grande. El humedal volvió a utilizarse con fines agrícolas, perdiendo gran parte de su funcionamiento natural. Para intentar compatibilizar ambos usos se construyó una balsa independiente destinada al almacenamiento de agua para riego. No obstante, la Laguna Grande continuó recibiendo caudales del canal del río Torres, funcionando en la práctica como una balsa de decantación antes de derivar el agua hacia las infraestructuras agrícolas.
A estas alteraciones se sumó la introducción de especies de peces como la carpa común (Cyprinus carpio) y el barbo común europeo (Barbus barbus), que provocaron un aumento de la turbidez del agua, la desaparición de buena parte de la vegetación sumergida y una importante reducción de la biodiversidad asociada al humedal.
En los últimos años, las prolongadas sequías y la disminución de los aportes hídricos redujeron considerablemente las poblaciones de peces y evidenciaron la necesidad de recuperar el funcionamiento ecológico de la laguna. Sin embargo, la interrupción definitiva del suministro de agua procedente del histórico canal ha dejado actualmente la cubeta completamente seca, situación que ha motivado su incorporación a la Lista Roja de Hispania Nostra.
Desde SIECE se considera que la recuperación de la Laguna Grande pasa por restablecer, en la medida de lo posible, su hidroperiodo natural como humedal, favoreciendo la restauración de los procesos ecológicos que hicieron de este espacio uno de los enclaves más valiosos para la biodiversidad de la campiña giennense. La conservación de este humedal constituye un reto prioritario para preservar un patrimonio natural, histórico y cultural de enorme importancia para la provincia de Jaén.



















